Vivimos en una sociedad que ha normalizado la prisa. Todo ocurre deprisa: trabajamos, comemos, respondemos mensajes, cumplimos con responsabilidades, y si nos queda algo de tiempo, lo llenamos con más estímulos, pantallas y ruido.
Este proyecto nace de esa necesidad personal de parar, de desconectar para reconectar. De salir del ruido para escuchar lo que muchas veces olvidamos; nuestros latidos.








